Cómo tributan la indemnización por despido y el finiquito en una empresa

La indemnización por despido y el finiquito no están exentos de tributar en el IRPF con carácter general y también se incluyen dentro de las cuentas de la empresa.

Tanto la empresa como el trabajador deberán rendir cuentas de una u otra forma por ese dinero de la indemnización y el finiquito.

Cómo tributa la indemnización por despido en la renta

La fiscalidad de la indemnización por despido es muy sencilla y se aplica sobre todo tipo de despidos. A la Agencia Tributaria no le importa si se trata de un despido objetivo o disciplinario como tampoco si es procedente o improcedente.

Todos los despidos tributan igual en la declaración de la renta, salvo si se trata de un despido colectivo o de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). En los ERTE no hay indemnización ni finiquito, por lo que no hay nada que tributar en este sentido.

Para el resto de despidos la fiscalidad es la siguiente: están exentas de tributar las cantidades por debajo de 180.000 euros. En otras palabras, no pagarás impuestos por el dinero que no supere esa cantidad.

¿Qué pasa con el resto? ¿Cómo tributa la indemnización por despido que supere esas cantidades? Ese dinero que sí tributa se considera una renta del trabajo a efectos de IRPF. Es decir, se sumará al dinero que has cobrado por tu salario.

En el caso de los ERE o de un despido colectivo se aplicará la menor de las cuantías entre esos 180.000 euros y la cantidad que establezca el Estatuto de los Trabajadores por despido improcedente, que ahora mismo es de:

  • 33 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades para contratos posteriores al 12 de febrero 2012.
  • 45 días de salario por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades para los contratos anteriores al 12 de febrero de 2012.

Como con el resto de indemnizaciones por despido, la cantidad excedente tributará como rendimiento de trabajo.

Reducción del 30% por rentas irregulares

Las indemnizaciones no exentas de tributar puede beneficiarse del régimen de rentas irregulares, que se aplica sobre ingresos que se han generado en un periodo superior a dos años. En este caso puede considerarse que los rendimientos son irregulares llevas más de dos años trabajando en la empresa, según expresa la Dirección General de Tributos (DGT) en sus consultas vinculantes V0221-17 y V1931-19.

Esta reducción es de 30% sobre estos ingresos hasta un máximo de 300.000 euros al año.

Cómo tributa el finiquito en la renta

El finiquito y la indemnización por despido son dos conceptos diferentes, aunque tendamos a tratarlos igual.

La indemnización es, como su propio nombre indica, el dinero que te paga la empresa como compensación por el despido.

Por su parte, el finiquito no incluye esa compensación. El finiquito es la suma de las cantidades que debe la empresa a los trabajadores como, por ejemplo, los días de salario pendientes, vacaciones no disfrutadas, la parte proporcional de la paga extraordinaria o los bonus que debes cobrar.

Además, el finiquito es obligatorio y la indemnización por despido no. El mejor ejemplo son los despidos disciplinarios, donde no hay indemnización pero el trabajador sí tiene derecho a percibir su finiquito.

Estos ingresos por el finiquito no forman parte de la indemnización y no están exentos de tributar en la renta. De hecho, lo normal es que la empresa incluya una retención de IRPF sobre los mismo.

Al hacer la renta, el dinero del finiquito se integrará dentro de las rentas del trabajo, como el resto de tu salario, que es lo que es tu finiquito.

La indemnización de despido para la empresa

La empresa no pagará impuestos por las indemnizaciones por despido de sus empleados, aunque sí tendrá que anotar el gasto en su cuenta de resultados y practicar las retenciones de IRPF que correspondan.

Esta indemnización supondrá un gasto que se incluye en la cuenta 641 de indemnización por despido, según lo estipula el Plan General Contable.

Disponer de un buen programa de contabilidad o un experto te ayudará a llevar bien los libros de la empresa y anotar correctamente las indemnizaciones.

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Imagen – Laura Davidson / Unsplash

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Víctor

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