La partida doble: la revolución de la contabilidad

El mundo empresarial evoluciona muy rápido, produciéndose continuas innovaciones que cambian la forma de hacer las cosas y los procesos.

Pero no todo cambia en las empresas. La contabilidad, y sobre todo, uno de los principios técnicos sobre los que se sustenta, han permanecido imperturbables con el paso de los años.

¿Cuándo se creó la partida doble?

Desde la antigüedad, las civilizaciones egipcia, griega y romana usaban métodos para llevar cierto control y registro de sus actividades económicas y comerciales, si bien, no es hasta el siglo XV cuando se fijan los principios de la partida doble.

Si bien, los métodos contables eran de uso común, la verdadera expansión sucede al publicarse el libro “Summa de Arithmetica, Geometria, Proportioni et Proportionalita” escrito por Luca Pacioli en el año 1494, estableciendo así la base de la contabilidad moderna.

Su autor, Luca Paciole, era un fraile italiano y reputado matemático, contemporáneo de Leonardo Da Vinci, quién incluso llegó a ilustrar uno de sus libros: “De divina proportione”.

Cuando se realiza la publicación de Summa, si bien era un compendio de aritmética, álgebra y geometría, se plasma el método contable ya extendido en Italia desde un par de siglos, conocido como la “contabilidad alla Veneziana

A lo largo de este libro se definen algunas reglas de la partida doble

  • No hay deudor sin acreedor.
  • La suma que se adeuda a una o varias cuentas ha de ser igual a lo que se abona.
  • Todo el que recibe debe a la persona que da o entrega.
  • Todo valor que ingresa es deudor y todo valor que sale es acreedor.
  • Toda pérdida es deudora y toda ganancia acreedora.

Además, en esta publicación, Paciole recomienda utilizar cuatro libros contables: Inventario y Balances, Borrador o Comprobante, Diario y Mayor.

¿Qué es y cómo funciona la partida doble?

Sin duda, parece increíble, pero todavía, algo tan antiguo es la base contable que utilizamos hoy en día.

La partida doble es la base de la contabilidad e implica que cada movimiento económico se plasma en un doble registro, uno que hace referencia a la cuenta de origen y otra de destino.

El elemento principal de la partida doble son los asientos contables. Estos asientos, debido a su dualidad, establecen un equilibrio y se componen de una anotación de dos partes: el debe y el haber.

La parte del debe, es la parte izquierda del asiento contable, y es un cargo en la cuenta, aumento de los activos de la empresa. La parte del haber, es la parte derecha del asiento, siendo un abono, y representando una salida, que supone un aumento del pasivo de la empresa.

Estos asientos, en cada una de las dos partes, debe reflejar el número de cuenta contable, el nombre de la cuenta contable y el importe de la transacción.

La partida doble no es perfecta, pero casi. Los problemas históricos que ha tenido no los genera esta técnica, sino el uso fraudulento que hacen las empresas de él. Ejemplos de estos fraudes contables pueden ser el caso Gowex o el de Enron, que acabaron con millones de euros desaparecidos.

Imagen: Unsplash.com/sarah_elizabeth/

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